Emily


Toma asiento.Ponte cómoda.
Observa atentamente la luz de esta vela.
Procura respirar por la nariz. Toma aire por la nariz y vuelve a expulsar el aire por la nariz.
Relájate.
Notas cómo tus músculos van perdiendo tensión.
La habitación está perdiendo sus contornos. Cada vez la ves más y más oscura. La luz de la vela obtiene toda tu atención. Toda tu atención. La luz es tan intensa que no puedes mirar hacia otro lado.
Solo existe la luz.

Ahora cierra los ojos.

Sigue respirando.
Nota cómo tus pulmones se llenan de aire y vuelven a vaciarse. Una y otra vez.
Has entrado en la oscuridad más absoluta.

Ahora, concéntrate en un punto de color azul, situado en tu entrecejo. Esa zona es el punto de Ajna. Es tu tercer ojo. Observa ese punto azul hacerse grande. Del tamaño de una nuez. Es de un azul intenso y luminoso. Es lo que vamos a trabajar hoy.
Dime que sientes.
-Estoy dando vueltas.
¿Donde estas?
-No lo se. En el universo... Todo esta oscuro. No hay suelo. Doy vueltas.
¿Ves algo?
-Hay... hay algo. Es grande. Es... rojo.
¿Qué es? ¿Lo distingues?
-Parece una nube. Una bola. No lo se. Vamos a chocar.
Esta bien, esta bien. Tranquila. Vuelve a respirar profundo. Relajate. Vuelve a concentrarte en el punto azul de tu frente.
-La nube...
Olvida la nube.
-No puedo. Está ahí. Viene a por mi.
¡No! Escuchame, está en tu mente. Tu puedes hacer desaparecer la nube.
Emily. Escúchame. Vuelve. ¡Vuelve! ¡No! ¡Emily no!

La sala de proyecciones se hundió en un silencio incómodo. El asistente había conjelado la imagen en la pantalla gigante. Todos se miraban mientras la imagen Emily, prendida en llamas, les miraba con los ojos inyectados en sangre.
-Por favor apaque el proyector. Resulta incómodo. Que alguen encienda la luz.-El presidente no daba crédito a lo que estaba viendo.
-¿Incómodo, señor?- El jefe de psiquiatría del hospital disfrutaba viendo la cara de angustia y de negación del presidente, que luchaba consigo mismo para poder digerir las imagenes que le mostraban. -Estas imágenes fueron grabadas en el momento en que se declaró el incendio en el ala de Psiquiatría. Gracias a dios las cámaras estan conectadas por red al archivo central, con lo cual pudimos recuperar el video.
-¡Esa niña ha empezado a arder como una antorcha! ¡Por el amor de dios!
-Y no es el único caso anormal que tenemos. Hace exactamente dos meses, un joven universitario ingresó en shock. Según contaba veía en sueños la misma nebulosa roja. La tercera noche de su estancia apareció desollado en su habitación. Lo mas extraño es que no había una sola gota de sangre alrededor.
-¿Avisaron a la policía?
-Evidentemente. Todavía andan buscando la primera pista. Y, ¡oh si! la pequeña Ursula. Hará cosa de un año vino una mujer con su hija de cinco años. Traía un mamotreto lleno de dibujos de la niña. Bueno.. los dibujos no eran precisamente lo que uno espera de una cría de cinco años, y tanto los profesores como la madre estaban preocupados. En una serie de esos dibujos aparecía la misma nebulosa roja.
-¿Qué le pasó?- El presidente tenía ya la mirada perdida en el fondo de la sala.
-Hace varios meses que no sabemos nada de ella. Dejó de acudir a las visitas que tenía concertadas. Y en las que asistió tampoco conseguimos gran cosa.
El presidente se levantó de la silla con actitud de abandonar la sala. Su séquito de secretarios y asistentes hizo lo mismo.
-¡Buen trabajo señores!
-Pero, oiga. ¿Donde va? La situación es lamentable. Deberíamos hacer algo. Se supone que esta reunión era para tomar algun tipo de decisión al respecto ¿y usted se marcha sin mas? Hemos perdido medio hospital en el incendio y en lo que queda en pie estan ocuriendo atrocidades. ¡Y usted se va!
El presidente, tras las aguas que se abrian a través de su escolta, se giró para observar al doctor.
-Ya le he dicho que esta usted haciendo un gran trabajo. Enhorabuena doctor.-Y salió de la habitación.

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