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El sindrome de Medea

Me dijeron que un poeta es un hombre que sufre. Y yo, como sufría tanto, me puse a escribir. Solté mi rabia y mi pasión en cada uno de los relatos que salían de mis manos pero al contrario de lo que todos diagnosticaban, la rabia no se fue, sino que aumentó con cada uno de los recuerdos que tenía que rescatar del olvido. Curaba mis heridas con vodka para poder soportar el dolor y en las noches de insomnio le gritaba a la luna mis miserias.Tecleaba hasta que las manos se me agarrotaban o hasta que se me acababa el alcohol. Un día, todo aquello desapareció.

"Tu tles mese todo bien" me decía el anciano que me llenaba el cuerpo de agujas como un acerico. Y el condenado no mentía. En "tles mese" me desenganché del alcohol, de la auto-tortura, del insomnio y de la rabia. Y solo entonces me di cuenta de que sin mi rabia, mis historias no podrían existir.

En aquellos días frecuentaba mi lugar de trabajo -la mesa del rincón de la cervecería El Búfalo Gris, ahora con una ce…

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